Bootstrap Slider

PH15 15 AÑOS / 15 AÑOS DE HISTORIAS RETRATADAS POR SUS PROPIOS PROTAGONISTAS

La cultura y el arte pueden y deben incidir en el desarrollo general de la sociedad. Grecia antigua es un buen ejemplo de ello, donde el teatro, la poesía y hasta la filosofía eran asuntos cotidianos de ciudadanos plenos. Sin embargo, en el capitalismo la ciudadanía que se ejerce está escindida de la realidad económica y sociocultural. En una Argentina que en los últimos años igualó derechos en la diversidad (leyes de Asignación Universal por Hijo, Identidad de Género, Matrimonio Igualitario, etc.) aún hay que trabajar mucho para eliminar las desigualdades culturales que reflejan injusticias sociales. Además de disfrutar de derechos civiles es necesario que todos podamos acceder a bienes culturales materiales y simbólicos. En otras palabras: debemos aspirar a ejercer la plena ciudadanía cultural. 
Por eso valorizamos el trabajo de la ONG PH15, que se inserta en comunidades socioculturalmente desfavorecidas. Las fotografías aquí expuestas fueron captadas por niños, adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad y desde el Palais de Glace estamos orgullosos de albergar esta muestra que favorece la integración y socializa la producción artística. 

Oscar Smoje

Director Palacio Nacional de las Artes – Palais de Glace
Ministerio de Cultura de la Nación

15 AÑOS DE HISTORIAS RETRATADAS POR SUS PROPIOS PROTAGONISTAS

1. Es sábado a la mañana. Un grupo de chicas y chicos llega al Centro Conviven, ubicado en el barrio Villa Lugano de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí los espera el taller de fotografía que la Fundación PH15 dicta de forma ininterrumpida desde hace 15 años. No son ellos los primeros en vivir esa experiencia. Muchos jóvenes de la Villa 15, que comienza ¿o termina? enfrente, pasaron por ese espacio para aprender a sacar fotos y a mirar su realidad a través de la lente de la cámara. La última dictadura militar construyó un muro en 1978 para que los turistas no vean ese barrio; desde entonces a la Villa 15 se la conoce como “Ciudad Oculta”. Tal vez las cámaras permitan desocultar un poco de todo eso que muchas veces se ignora, se estigmatiza o se excluye. Tal vez sea la fotografía la que nos devuelva la mirada de esos otros que aún hoy viven tras el muro.
2. “PH15 nos daba cámara y rollos, herramientas que orientamos al servicio de nuestras pasiones. Eran las sensaciones lo que importaba, éramos nosotros, sin técnicas condicionantes para la búsqueda de un lenguaje personal. Después llegaron las muestras y los viajes, fuimos a lo desconocido, fuimos a expandir nuestros límites y disfrutar de lo nuevo, de lo incierto, de todo a lo que quisimos aspirar y que logramos llegar. PH15 no era solo una teoría o un guión, era real y nosotros logramos mediante la fundación ser protagonistas de esa realidad y de nuestras vidas”. El que habla es Nahuel Alfonso, ex participante del taller de Ciudad Oculta. Hoy, Nahuel trabaja como fotógrafo.
3. La Fundación PH15 cree en el arte como una herramienta de transformación. En sus talleres genera espacios de creación donde la fotografía se convierte en el instrumento privilegiado para crear, comunicar y conectarse con los otros. Porque el trabajo es conjunto: las fotos se sacan, se miran, se comentan y se editan grupalmente. Talleristas y participantes comparten no solo saberes sobre técnica y uso de las cámaras. Lo que allí se pone en juego es algo más. Con diferentes biografías y bagajes culturales, los reúnen las ganas de aprender y compartir un tramo de la vida juntos.
4. La experiencia de los talleres se replica cada año en distintas comunidades de la Argentina. Lo que empezó siendo un taller en Ciudad Oculta hoy es una organización capaz de generar espacios de creación y aprendizaje en 17 provincias de la Argentina. El trabajo para lograr este presente fue arduo y tuvo varios sinsabores. Gestionar un proyecto así demanda mucha energía, paciencia y compromiso. Como los participantes de los talleres, el equipo de PH15 también creció, maduró y mutó durante estos años. En esta muestra podemos observar algo de todo ese estimulante recorrido. Permanecen inmutables, no obstante, los valores que guían sus programas: trabajo colaborativo, clases participativas, crítica respetuosa y creación conjunta son el fundamento de sus acciones.
5. Quizá sea la potencia de la creación, como un acto humano liberador que nos permite exteriorizar nuestro ser, la que convierte el arte en un instrumento de cambio. O tal vez sea la confianza en una práctica estética que en el hacer nos humaniza, incluso en una realidad adversa. Lo que sí es claro, es que se trata de un arte más allá de sus límites. Es un arte desbordado, descolocado de sus compartimentos establecidos. Un arte que aspira a traspasar los muros de las instituciones y de los sentidos comunes que robotizan nuestra vida cotidiana. Es ese, y no otro arte, el que puede impulsar con su movimiento trasformaciones individuales y colectivas.
6. “La verdad es que siempre fui una persona que se interesó en la fotografía pero solo cuando la tenía en mis manos. Como una foto de bebé o algo así. Nunca pensé que había mucho más dentro de una imagen, dentro de un fotógrafo (…) Con lo que entré de verdad en conciencia fue con las imágenes de Gianni Bulacio, porque me mostró con una mirada completamente diferente lo que ya había visto, lo que venía viendo todos los años en los que le llevo el apunte con respeto a mi cultura jujeña. Fue como si hubiera visto por primera vez Casabindo, Tinku, Vía Crucis. Desde una mirada nueva, desde los ojos de otra persona. Y llego a la apresurada conclusión de que cada fotografía es una huella digital nueva, recién nacida. Gracias”. El que escribe es Kevin Ángelo, actual participante del taller de Palpalá, Jujuy. Le mandó este mail de agradecimiento a su tallerista, después de una clase.
7. Acaso sea la posibilidad de ver de una manera distinta las cosas, la que hace que la fotografía se vuelva una herramienta de cambio. Si cambia la perspectiva, si lo que me rodea adquiere otros significados, entonces el mundo se torna móvil y la realidad se convierte no en un estado fijo, sino algo que puedo ir modificando. Encontrar esos intersticios por donde filtrar nuevos relatos que desnaturalicen lo que nos rodea, es entonces la clave para que las miradas se renueven y recreen lo consabido.
8. “Sentía que podía expresarme sin tener que pedir a nadie que me escuche. Las fotos eran aquellas que me escuchaban… Caminaba sola por los pasillos solitarios y empezaba a sacar fotos... Me acuerdo que me gustaba mucho sacar fotos los días de lluvia y sobre todo cómo quedaba el barrio y los pasillos después del agua. Y lo que para todos era algo feo, calles inundadas, yo lo veía como algo lindo... me concentraba en los reflejos, me encantaban. Y de algo feo o malo me gustaba sacar algo lindo, yo lo veía como si fuera una pintura. Miraba la foto en mi mente y después sacaba las fotos. Mi paso por PH15 son solo hermosos recuerdos, donde no existía el maestro y el alumno, todos nos aprendíamos de todos”. Gabriela Godoy me dice esto vía chat, cuando le pregunto qué recuerdos tiene de su paso por PH15. Ella egresó del taller de Ciudad Oculta en el año 2006.
9. Desde el año 2000, pasaron 1819 participantes por la Fundación PH15. En este lapso, se montaron y exhibieron 120 muestras en Argentina, América Latina, Europa y Estados Unidos. Alrededor de 3500 espectadores pudieron ver las obras de los jóvenes que forman y formaron parte de los talleres. Los miembros de la Fundación también compartieron sus experiencias y modos de trabajo en más de 40 seminarios, charlas, notas periodísticas y conferencias. Actualmente, un equipo de 20 personas lleva adelante los programas de la organización, aportando sus conocimientos y ganas de hacer en distintas áreas y roles, que van desde la expresión fotográfica hasta la engorrosa gestión burocrática de cada iniciativa.
10. Mirando hacia el futuro, surge la pregunta por el cómo seguir creciendo, sin perder de vista el objetivo que dio origen a la Fundación: que el arte intervenga de modo programático en la generación de procesos transformadores. El desafío, entonces, es continuar impulsando prácticas en las que la imaginación de los jóvenes vitalice el mundo, a través de nuevos relatos y experiencias que resignifiquen la construcción cotidiana de la vida.

Daniela Lucena
Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires 
e investigadora del CONICET. Desde el año 2007 se desempeña como evaluadora de los programas de la Fundación PH15.

 

 

 
ver catálogo
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

del 25 de agosto al 20 de septiembre de 2015